¿Qué queremos decir cuando hablamos de franquismo?

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Espacioindependiente nº 200,  jueves 27 de abril, 2017

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¿Qué queremos decir cuando hablamos de franquismo?

Estos días, se honra a las víctimas del bombardeo masacre de Guernica de hace ahora 80 años; cuando los franquistas y sus aliados lanzaron 31 toneladas de bombas sobre la pequeña localidad vasca que quedó destruida, echando la culpa a la aviación republicana. Un buen momento para volver a repasar cuestiones políticas claves relacionadas con la Memoria Histórica y la pervivencia de instituciones, leyes y personajes que representan la impunidad y niegan la democracia.

Hay veces que el sentido común se convierte en el menos común de los sentidos, y ese es el caso que nos ocupa. Cuarenta años después de la muerte del dictador, y después de haber gobernado durante más de veinte años, los dirigentes del PSOE siguen aferrados al estercolero de la impunidad de los crímenes del franquismo. Con F. González, votaron la Ley de Amnistía como ley de punto final. Con Zapatero, creyeron que era hora de suprimir de golpe la memoria del antifranquismo, y se sacaron de la chistera del Consejo de Estado la Ley de la Memoria, que mantiene la impunidad para glorificar del franquismo coronado.

El “Valle de los Caídos”, que simboliza como ningún otro monumento la impunidad de los crímenes franquistas, está situado sobre ese tablero de la impunidad y la complicidad política. Una sentencia firme del juzgado de primera instancia nº2 del Escorial reconoce el derecho de los familiares de dos anarquistas aragoneses fusilados a “recibir digna sepultura”. Pero el Gobierno se niega a cumplir la sentencia judicial; y en tanto que el control del Valle está en manos de la orden de los benedictinos (con dinero público), el gobierno pretende gozar de la prerrogativa de interpretar lo establecido judicialmente. La Iglesia y el Estado tienen un Concordato que establece, entre otras cosas, que el Estado paga y la Iglesia manda. Esto es franquismo en pura descomposición.

A petición expresa del embajador alemán se solicitó recientemente al Ayuntamiento de Madrid la retirada de la placa que glorificaba los bombardeos sobre nuestros pueblos. La placa, que había sido retirada ya hace años, decía textualmente: “Aquí descansan pilotos alemanes caídos en la lucha por una España libre. Aviadores alemanes muertos por Dios y por España. ¡Presentes!”. Cientos de monumentos de nuestras calles siguen dedicados a quienes masacraron al pueblo. Eso es franquismo sin más.

Sánchez Asiaín, el banquero vasco, en un libro sobre el origen del poder en España indica el del golpe franquista que pervive 81 años después, y que su punto de partida está en el pacto de poder establecido entre los terratenientes, industriales y financieros y la Iglesia, que empujaron a un sector del Ejército colonial africano a la intervención. Golpe y guerra, que desde el mismo 14 de abril promovieron y financiaron junto con el destronado Alfonso XIII, eso sí; con la ayuda decisiva de Salazar, Mussolini y Hitler… Eso es el franquismo desde sus orígenes.

En 1962 fue el Gobierno de Franco quien solicitó la vinculación a la Comunidad Económica Europea, que luego tomaría la denominación de Unión Europea. En 1970 se firmó un acuerdo preferencial. En 1986, con F. González en el gobierno, se firmó la adhesión definitiva. Como consecuencia, la deuda pública de más de un billón de euros y el mismo dogal del euro someten a los trabajadores y pueblos de nuestro país y de Europa al dictado de la Troika. La OTAN nos impone la guerra y la negación de los derechos de los migrantes que llegan a nuestras fronteras. Lo que se nos presenta como decisiones democráticas no es sino encubrimiento del franquismo, de sus familias y de sus privilegios.

Confiar la democracia y la justicia en las soluciones judiciales es irreal e infantil. También el régimen manipula, y en especial, a la justicia. Ahí está el carrusel de jueces y fiscales que se dicen y contradicen. Recordemos aquello “de la ley a la ley”, del tránsito del franquismo al franquismo coronado, que constituye el armazón del llamado régimen del 78. No será con la legalidad actual como se haga justicia, sino con la nulidad de dicha legislación contraria a la democracia y al derecho internacional.

El Estado de la corrupción y la corrupción del Estado vienen a ser casi lo mismo. Las principales instituciones y magistraturas, las Comunidades Autónomas, los ayuntamientos, las grandes empresas públicas y privadas…, los partidos y sindicatos, los medios de comunicación, las redes sociales… han sido contaminados hasta la médula. Se suele ocultar las políticas que favorecen la corrupción del hecho de la corrupción misma, como si no hubiera relación alguna. Todas las políticas de austeridad, de privatización, de especulación… que se fomentan por acuerdos y consensos, por la propia UE, son la base material que permite y favorece el pillaje y la corrupción. El mapa de la corrupción del régimen expresa el verticalismo del Estado y llega a todos los paraísos fiscales conocidos. No cabe duda de que se estructura fundamentalmente sobre el manejo de las finanzas públicas para los bolsillos privados, tanto de unos como de otros. Eso es franquismo de la peor especie.

Miles de cargos electos imputados por corrupción, de todos los colores políticos y sindicales, ponen de manifiesto que, desde hace mucho tiempo, con el régimen franquista y su continuidad, existe una estructura presuntamente criminal dedicada al saqueo de fondos públicos. Una estructura repleta de miles de redes, cuya unidad se la da el disfrute del poder.

La tercera dimisión de Esperanza Aguirre señala por sí misma la gravedad del momento político y del mismo desarrollo del proceso actual de descomposición política. La corrupción ha acabado por romper las costuras políticas del régimen. Eso sucedió con el traspaso de poderes de la primera magistratura (la monarquía) y eso está pasando en estos días tanto en el gobierno como en las Cortes.

En Barcelona la policía volvía a registrar las casas de la familia Pujol a la búsqueda de nuevas pruebas, y el juez ha mandado a su hijo mayor a prisión. Se calcula que los Pujol controlan unos 3.000 millones de botín. Siendo mucho, es mucho menos que lo que atesoran las principales familias franquistas y algunos de sus aliados. Evidenciamos que los pactos y consensos de la Transición se han roto ya en Cataluña (¡Café para todos!). Todo ello pone de manifiesto que la charca y las ranas de las que habla Esperanza Aguirre van más allá del PP y del PSOE, ocupando las ranas el espacio del mismo Estado.

Rajoy, evadiéndose en todo momento de sus responsabilidades y haciéndose el “Don Tancredo”, no puede mantenerse por más tiempo en medio de la charca de la corrupción. Su gobierno no logra sacar los Presupuestos ni controlar las informaciones que relacionan a sus ministros y fiscales con los detenidos por corrupción, como le sucede a él mismo con Bárcenas, con Rato, con Aguirre. El gobierno de Rajoy es ya un verdadero cadáver político. Y, la pervivencia del gobierno de Rajoy, apoyado en la gestora de Ferraz de la Sra. Díaz, es también continuismo del franquismo y franquismo de la peor especie .