Continuismo monárquico o soberanía popular

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Espacioindependiente nº 294, jueves 14 de febrero, 2019 https://elespacioindependiente.wordpress.com/:f:info.espacio.independiente

Continuismo monárquico o soberanía popular

Urge un acuerdo político de la mayoría social y popular

Hace ocho meses, una mayoría política formada por representantes en Cortes de partidos democráticos, que responden a la demanda de soberanía popular de las naciones que componen España, votaron para acabar con el gobierno de las contrarreformas, la represión y la corrupción de las familias franquistas. Esa mayoría de diputados establecieron en aquel debate un acuerdo de fondo que no ha sido respetado. Se trataba de una propuesta de cambio, de acabar con la agonía del continuismo franquista, fruto de un acuerdo general que ha sido secuestrado durante ocho meses por el gobierno de P. Sánchez con todo tipo de cánticos “progresistas” sin sustancia alguna. Y ello con una profunda falta de respeto, tanto en la forma como en el fondo, de las demandas de cambio formuladas en las calles y en las plazas.

La crisis del régimen en Cataluña y la corrupción política e institucional, que pesan como una losa sobre todas las instancias, han sido obviadas por los nuevos gobernantes con todo tipo de maniobras. Los problemas reales que están sobre la mesa del Consejo de Ministros son los de la lucha contra la austeridad y la miseria social impuesta por los planes de ajuste, el derecho a decidir de los pueblos frente al continuismo monárquico, la libertad de los presos frente al juicio político del Tribunal Supremo; en una palabra: la soberanía popular contra el continuismo … Y a todo ello Sánchez ha contestado con dilaciones, engaños y maniobras de la peor especie.

La principal contradicción política, que supuso la formación del gobierno apañado por Sánchez, es que desde el primer momento este gabinete no respondió a la pluralidad política y a los objetivos sociales y democráticos que le proponían, y que se corresponde, en parte, con lo que la mayoría social demanda. Una vez más, las ansias de cambio social y político han sido burladas de forma oportunista, esta vez por las derivas aventureras de un tal Sánchez, y todo para hacerse Presidente del Gobierno de su Majestad, y ponerse a las órdenes de Trump y de la Troika.  Mantenerse en la Moncloa le obligaba a todo, pero se ha concentrado en los Presupuestos Generales de Rajoy disfrazándolos de presupuestos “sociales”. Se puso de acuerdo con Podemos para presentar un texto que calificaban de “un profundo giro social”, con medidas muy parciales que no resolvían los principales problemas y demandas.  ¿Un giro “social” a las órdenes de la Troika y sin tocar las contrarreformas impuestas por Zapatero y Rajoy?

Con la subida del Salario Mínimo Interprofesional a 900 euros (100 euros por debajo de lo prometido en la moción de censura por Sánchez, que beneficia a medio millón de trabajadores), se proponían crear una cortina de humo sobre el conjunto de los salarios y las pensiones en general. El antecedente de verdadera subida de salarios, que puede hacer frente a las fuerte subidas de los precios de productos de primera necesidad, lo encontramos en la subida de 600 euros establecidos por el gobierno Rajoy a favor de los policías y guardias civiles, después de su actuación contra el referéndum del 1 de octubre en Cataluña. Sin embargo, para acabar con las pensiones y salarios de miseria no funciona la misma medida. Las pensiones quedaron establecidas con el giro “social” en un 1,6%, y en un 3% las mínimas, sin recuperación alguna de todo lo perdido en años de austeridad impuesta. Se mantienen, además, tanto las contrarreformas laborales como las de las pensiones, que tanto el FMI como la Comisión Europea advirtieron al gobierno que no debían tocarse. Las partidas de educación, sanidad, vivienda…  no rompen en ningún caso con los efectos desastrosos de los recortes impuestos; y todo ello sigue bajo la espada de Damocles del artículo 135 de la Constitución que prima el pago de la Deuda para los especuladores sobre cualquier otro gasto.

Con esos Presupuestos “sociales” el carrusel de despidos, desahucios, de miseria social y de precariedad se mantiene, a lo que hay que unir que con ellos se pretendía además negar las demandas de democracia y soberanía popular que siguen siendo burladas. El fracaso del gobierno y sus aliados estaba cantado.

En los tribunales de justicia se amontonan centenares de miles de casos ante la incapacidad del sistema de digerir sus propios asuntos. El Tribunal Supremo, el de la máxima impunidad de los crímenes del franquismo, se hace política a favor de los banqueros y especuladores y contra los derechos sociales y populares. Estos días dicho tribunal juzga a los dirigentes del proceso político republicano catalán por haber puesto las urnas para que sea el pueblo el que decida. Por ello se les acusa de rebelión, sedición, malversación…, negándoles la territorialidad de la justicia.

El Tribunal Supremo aplica el contenido mismo del discurso del Borbón del 3 de Octubre de 2017: mantener a todo precio el orden político impuesto por la herencia del dictador. Y por ello se les amenaza con penas de cárcel exorbitadas.

Contradictoriamente a las decisiones de los jueces españoles, los tribunales de justicia de Suiza, Alemania, Bélgica y Escocia han tenido ya a bien rechazar dichas acusaciones establecidas en las euroórdenes, por las que se solicitaba la extradición de los dirigentes catalanes refugiados. El juicio contra el proceso político catalán se ha convertido en un verdadero pozo negro de las políticas represivas del régimen, y ha creado una gran expectación internacional movilizando a más de 600 periodistas de toda Europa, que no pueden participar de la vista en directo. Desde el respeto a la voluntad popular expresada en el referéndum del 1 de Octubre, no se puede sino demandar la nulidad del proceso político y la libertad de todos los presos políticos y la vuelta de los exiliados.

Las formas y los gestos del gobierno han tratado de ocultar el fondo de todos y cada uno de los principales problemas, que no era otro que el de echar algunas migajas a la multitud desde la mesa del consejo ministros, migajas como la del “diálogo” y el “giro social”, para hacer las mismas políticas continuistas del régimen de la Monarquía. Tengamos en cuenta que todas las promesas de P. Sánchez han sido incumplidas, comenzando por la exhumación de Franco y acabando por la prolongación de las políticas de contrarreforma social y laboral que mantiene pensiones y sueldos de miseria. Se añade el engaño de hacer pasar por Presupuestos “sociales” las mismas cuentas del gobierno de Rajoy.

Quizá pensó Sánchez que él, con sus maniobras sin principios y con su gobierno “bonito”, podría engañar a todos, a derecha e izquierda, a soberanistas y constitucionalistas, a los barones y a las bases de su partido …  y eso durante mucho tiempo. Y lo que ha sucedido es que sus engaños solo han venido acumulando más y más contradicciones sobre el callejón sin salida del régimen. Sánchez se ha equivocado, y su fracaso responde a sus propias políticas monárquicas y de seguimiento servil a las órdenes de Trump.

De todo este barullo oficial del régimen en descomposición, donde se amontonan los problemas sin resolver, surge una conclusión política democrática: la urgente necesidad de constituir un acuerdo general de sindicatos, partidos, y colectivos sociales por el libre ejercicio del derecho de los pueblos a decidir, acabando con las políticas de miseria y austeridad.

 

 

 

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